Sesenta y dos mil personas murieron por calor en Europa en 2024. España aportó una parte desproporcionada de esa cifra, y lo seguirá haciendo: según el informe Lancet Countdown publicado esta semana en The Lancet Public Health, la mortalidad asociada al calor en el país casi se ha triplicado desde los años noventa, pasando de 47 a 130 fallecidos por millón de habitantes entre 2015 y 2024.
Los gobiernos no invierten miles de millones en pura curiosidad intelectual. Cuando China excava a 700 metros bajo tierra en Jiangmen para construir uno de los detectores de neutrinos más sofisticados del planeta, cuando el CERN mantiene en marcha el acelerador más complejo de la historia humana, cuando Estados Unidos despliega una red de sensores bajo el hielo antártico... ninguna de esas decisiones se toma en un seminario de filosofía de la ciencia.
El Tribunal Supremo de España rechazó el jueves una demanda judicial que cuestionaba la Estrategia Nacional Unificada de Energía y Clima (PNIEC), que establece el plan nacional de clima y energía. El tribunal determinó que la estrategia cumple tanto la legislación nacional como los compromisos adquiridos por la Unión Europea, a pesar de que varias asociaciones ecologistas afirman que es caprichosa.